En julio del año pasado (2008) me detectaron cáncer de mama a través de una mastografía de rutina. Fue una noticia inesperada, muy difícil de creer y de aceptar.
Primero esta el miedo de no saber que tan grave, que tan avanzada esta la enfermedad. La angustia por todo el procedimiento... el no saber si me voy a salvar.
El día que me diagnosticaron cáncer sentí que alguien me estaba quitando el piso debajo de mis pies. Sentí que ya no era la misma, que nada iba a ser igual en mi vida a partir de este momento. Una tremenda inseguridad.
Y para ser sincera, no estaba únicamente el problema de salud. También fue un golpe fuerte tener que aceptar que me quitarían una parte de mi feminidad; que ya no iba a estar completa, que ya no tendría el mismo aspecto estético. Hay que ser muy, pero muy fuerte para poder asimilar todas estas cosas. Claro que hoy en día sé que ha avanzado tanto la medicina y la cirugía plástica que verdaderamente no hay que preocuparse tanto.
Un día después de esa noticia pensé "Necesito trabajar la mente, meditar, solo así me puedo hacer frente". Pensé en mis competencias donde a veces uno quiere abandonar por cansancio o por calor, pero solo con la cabeza fría y la mente positiva uno logra llegar a la meta. Pensé que lo mismo tenía que lograr ahora con este nuevo reto, el cáncer.
Tuve 2 días antes de someterme a mis primeras cirugías. Fui a nadar varios kilómetros. Trataba de mantenerme positiva. Poco a poco me tranquilizaba, veía hacía adelante. Logré irme mucho más calmada a mis cirugías.
Me ayudó mucho el gran apoyo de mi familia, de mis amigos y la confianza con el equipo de médicos. Logré salir adelante.
Hoy veo la vida de otra perspectiva. Disfruto más los momentos, los detalles, no dejo las cosas para otra ocasión, sino para ahora. Vivo más intensamente y trato de relajarme más.
Ahora esta el proyecto de escalar el Pico de Orizaba. Es un gran reto que seguro vale la pena. No va ser un camino fácil, pero preparando cada paso espero lograrlo, junto a mis amigas. Y lo que más quiero, es darles el mensaje a las mujeres que tienen el mismo destino que yo, que nada más se necesitan ganas de vivir para poder luchar y ganar la lucha.
